Por: Ps. Nicole Soria

Cuando hablamos de journaling o escritura reflexiva, a menudo nos enfocamos exclusivamente en la mente: en emociones y pensamientos que provienen de experiencias pasadas o a sentimientos generados por nuestra psique, sin tomar en cuenta el rol fundamental que tiene el cuerpo en la exploración del ser. Sin embargo, nuestro cuerpo almacena información y sabiduría que muchas veces ignoramos. Es un mapa que registra el camino recorrido, las vivencias que hemos atravesado y las memorias positivas y negativas que hemos experimentado.

Actualmente existe una tendencia por relegar el cuerpo a segundo plano, sin tomar en cuenta que el cuerpo también es una fuente infinita de información que registra vivencias, que desea expresar aquello que siente y que sabe cómo manifestarlo. El journaling somático es una práctica terapéutica que honra esta conexión, ofreciendo una visión más holística del ser. Nos permite comprender cómo realmente nos sentimos y adquirir un conocimiento más profundo de nosotros mismos. Se trata de integrar mente y cuerpo en un diálogo reflexivo, donde las emociones encuentran su cauce no solo a través del pensamiento, sino también a través de la conciencia corporal.

Nuestros cuerpos tienen una sabiduría almacenada en cada célula. Cuando desarrollamos mayor consciencia corporal, podemos acceder a esa información y procesarla de manera más saludable. A través del journaling, no solo descubrimos lo que nuestro cuerpo nos dice, si no que también le damos voz a través de la escritura y, en algunos casos, del dibujo o la expresión artística.

A diferencia de lo que muchas personas creen, las emociones y pensamientos no solo residen en la mente, de hecho, el cuerpo es un mensajero poderoso de aquellas emociones que no hemos podido procesar conscientemente.

En muchas ocasiones, las emociones reprimidas o no elaboradas comienzan a manifestarse físicamente en forma de tensión muscular, fatiga, migrañas u otras dolencias. Si ignoramos estas señales, con el tiempo pueden transformarse en afecciones más serias. Por ello, dedicar tiempo a escuchar al cuerpo y darle un espacio de expresión a través del journaling somático es una forma de canalizar esas emociones y liberar tensiones innecesarias.

¿Cómo Practicar el Journaling Somático?

Para realizar esta práctica de manera efectiva, es importante crear un espacio de conexión con nuestro cuerpo, en el que podamos estar plenamente conscientes de las sensaciones presentes.  Detalles como la iluminación suave, un lugar cómodo y aromas sutiles pueden ayudar a generar una atmósfera que favorezca la introspección. Posteriormente, podemos plasmarlas en papel mediante la escritura o el dibujo.

Las sensaciones pueden explorarse a través de preguntas que profundicen en la información que el cuerpo desea comunicar.

Por ejemplo:

– “Siento un nudo en la garganta”.

Pregúntate entonces:
– ¿Qué quiere decirme esta sensación?
– ¿Hacia dónde conecto con esto que siento?
– ¿Qué necesito para poder dejar de sentirme así?

Si sientes tensión en los hombros, podrías reflexionar:
– ¿Estoy cargando con responsabilidades o preocupaciones que me pesan?
– ¿Cómo puedo aliviar esta carga emocional?

Al integrar la conciencia corporal en tu práctica de journaling, le das un espacio de escucha activa a tu cuerpo, misma que te ayuda a conectar e identificar mejor tus emociones.

Una vez hecho este proceso, puedes empezar a plasmar tus emociones con métodos creativos como la escritura o el dibujo, los cuales han demostrado tener beneficios para la salud a corto y largo plazo.

Para aquellas personas quienes sienten que la escritura no es su fortaleza, existen otras alternativas como el mapa corporal, mismo que es una representación del cuerpo humano, donde se plasman imágenes o símbolos que representan las sensaciones que se tienen en cada parte de nuestro cuerpo.

El mapa somático también debe ser acompañado de una reflexión al final, con el fin de hacer conciencia sobre nuestras emociones y sensaciones.

El psicólogo James Pennebaker, pionero en la investigación sobre la escritura terapéutica, expresar pensamientos y sentimientos a través de la escritura puede mejorar la salud mental y física. Así mismo, menciona que la escritura expresiva fortalece el sistema inmune, disminuye los pensamientos obsesivos y contribuye en la salud en general.

El journaling somático también ayuda a disminuir el estrés y la ansiedad. Estudios han demostrado que prácticas de conciencia corporal, como la escritura somática, activan el sistema nervioso parasimpático, reduciendo los niveles de cortisol (la hormona del estrés) y promoviendo una sensación de calma (Porges, 2011).

Nos permite crear un diálogo con nuestro cuerpo, donde le damos el espacio para expresar su sabiduría. Según Gabor Maté (2003), el cuerpo envía señales constantes sobre nuestras necesidades emocionales y psicológicas, pero en el ritmo acelerado de la vida moderna, tendemos a ignorarlas, por lo tanto, a través del journaling somático, podemos aprender a interpretar estas señales y responder a ellas con mayor conciencia.

La conexión con el cuerpo no es solo una cuestión de bienestar físico, sino también de salud emocional y mental. Como menciona el Dr. Bessel van der Kolk en su libro El cuerpo lleva la cuenta (The Body Keeps the Score), el cuerpo recuerda lo que la mente trata de olvidar. A través del journaling somático, podemos cultivar una relación más armoniosa con nosotros mismos, honrando nuestra historia, nuestras emociones y nuestra esencia.

En última instancia, esta práctica nos permite recuperar nuestra voz interna y vivir con mayor conciencia de las sensaciones de nuestro cuerpo, creando así una conexión auténtica con el mismo.